¿Échale más agua al caldo?
Publicado por Juan Pablo Ocampo | Etiquetas: alan, alimentos, alza, especulacion, pinilla, pollo, precio | Posted On martes, 10 de junio de 2008 at 13:37
como prefiere el gobierno el camino "rápido" para tratar de solucionar problemas como el alza del precio de los alimentos
"Sabias" soluciones
Las cada día más acertadas opiniones de nuestro esbelto mandatario no se hicieron esperar ante la reciente alza en los precios del pollo y el arroz. Su salomónica solución consistía en que los peruanos sencillamente coman menos arroz y pollo y más pescado y papas, además de afirmar que "No hay que lloraralza de los precios".
Definitivamente no cabe duda de que él por comida no llora (esta deducción queda demostrada por la presencia de evidencia física concluyente), pero no hacen falta muchas neuronas para darse cuenta de que existen miles de niños en el Perú que si lloran cuando no pueden comer porque a sus padres no les alcanza para ese día. Tampoco se necesitan muchas para saber que el cambio en los hábitos alimenticios de cualquier cultura es un proceso que toma bastante tiempo (sobre todo en una donde el pollo y el arroz tienen tanto peso en la dieta semanal y diaria).
En los comentarios procurados aquel día no faltaron los que acusaban como los causantes del problema a los especuladores y-lo grave-instaba a los consumidores ha imponerse por encima de los mismos. Con esto quedan demostrados nuevamente los elevados conocimientos económicos de nuestro presidente, quien parece desconocer u olvidar -no por primera vez- como funcionan en realidad esos mercados.
¿El poder del consumidor?
Es cierto que parte del alza en dichos productos es explicada por factores internacionales (explicados en un artículo anterior) pero la presencia de especulación -especialmente en el caso del pollo- no deja de explicar otra parte del fenómeno. El error está en creer que el especulador es el minorista, cuando quien se lleva el margen más alto de ganancia en el mercado es el intermediario entre el mayorista y el minorista. Es él el principal causante de las distorsiones (es decir efectos en el precio que no son causados por cambios en la oferta y la demanda).
Ninguno de los dos productos se caracteriza por tener un "mercado perfecto", por el contrario, ambos presentan oligopolios y otras distorsiones. La solución estaría pues en la cancha del estado y no en la del consumidor ni en la del minorista. Notamos que el estado o no es lo suficientemente hábil como para ver la verdadera causa, o más probablemente, no quiere aceptarla.
El gobierno parece usar en sus políticas aquella solución de, ante la insuficiencia de ingredientes para preparar un caldo que alimente a todo la familia, echarle más agua al caldo para que alcance para todos. El problema esta en que el estado si cuenta con los ingredientes necesarios, sin embargo, prefiere proponer soluciones que nada resuelven en la realidad.
El (podrido) pan de cada día
Existen muchos otros casos en los cuales diferentes personajes del gobierno han propuesto soluciones de este tipo. Además de medidas como las del delivery de alimentos -en palabras de la iluminada Susana Pinilla- resaltan recientemente las de aplicar mayores rigideces en los contratos laborales (que incentivan aún más el ya elevado grado de informalidad) o la de buscar que el Perú sea sede de las Olimpiadas -el Perú no solo no cuenta con la infraestructura, sino que el tráfico de Lima es ya tal, que un colapso de nuestra ciudad parece estar cada vez más cerca, como revela un artículo publicado hoy en Peru.21.
En la medida en que el gobierno siga obstinado en no querer atacar las verdaderas causas de los problemas, ni proponer soluciones eficaces y eficientes, será como agregar cada vez más y más agua al caldo. Esto no hará más que elevar en miles el número de los que sufren de desnutrición
...literalmente.

