¿Puede “surfear” el Perú la ola del “Tsunami silencioso”?
Publicado por Juan Pablo Ocampo | Etiquetas: alan, alimentos, crisis, economia, peru, silencioso, silent, tsunami | Posted On lunes, 5 de mayo de 2008 at 15:13
“Donde hay hambre, las tripas cantan.”- Anónimo
Día a día va ganando nuestro país mayor renombre en el mundo del surf. Contamos con destacados surfistas a nivel internacional, además de más escuelas y torneos de este deporte en nuestra costa. ¿Tendrá el Gobierno Peruano la misma habilidad para poder surfear una “ola” que ya está ahogando a más de 40 países alrededor de todo el globo? ¿O nos veremos arrastrados al caos, la inestabilidad política y el aumento de la pobreza extrema?
No, no nos referimos a la oleada de tristeza masculina por el encarcelamiento de la atractiva Angie Jibaja, o la oleada de “amigables palabras” proferidas en el hemiciclo del Congreso. Estamos hablando de una ola de gigantescas proporciones, que ataca directamente a los más pobres de este país: el terrible aumento mundial en el precio de los alimentos, conocido, desde hace unas cuantas semanas, como el “Tsunami Silencioso”.
Durante los últimos meses los precios mundiales de productos tan consumidos en el Perú como el arroz, el trigo y el aceite (entre muchos otros), se han elevado a velocidades y niveles sin precedentes. Como se observa en las tablas, el precio de los cereales y de los aceites se ha casi duplicado en tan solo un año.
Conforme continúe la crisis, mayor será el caos. Debemos tomar en cuenta que el Perú es un país vulnerable: alrededor del 44% sufre de pobreza, y 16% padece de pobreza extrema. Es este grupo el más afectado y el que menos voz tiene en el Estado. Grupo que seguramente veremos aumentar en porcentaje este año, retrocediendo así los pocos y pequeños (muy pequeños) pasos que hemos avanzado en este tema.
Yo no fui, fue teté
Explicaciones para esta crisis hay muchas, algunas incluso opuestas dependiendo de la postura ideológica. En un inicio se hablaba más de reducciones en la oferta por fenómenos climáticos adversos en países exportadores de alimentos (Ban Ki Moon relaciono esto al calentamiento global). Más adelante eran los especuladores quienes tenían la culpa. Si bien estos fenómenos juegan su parte en el tsunami, los principales causantes de la tendencia serían otros.
El crecimiento en China e India sería uno de estos. El aumento en los ingresos de sus pobladores los lleva a elevar su consumo. La demanda por arroz, trigo, aceite, etc, se ha elevado más rápido de lo que la oferta ha podido responder, influenciando, pues, en los precios. Resulta entonces paradójico como el crecimiento de estos países es alabado por tantos (desde reconocidos analistas hasta un ex presidente) no sólo como el gran milagro que ha aumentado las exportaciones mineras (y con ello el crecimiento económico) sino como la razón por la cual el Perú seguirá desarrollándose.
Así pues, bajo el sistema primario exportador peruano, un mismo fenómeno genera un aumento en las exportaciones mineras (beneficiando principalmente a los dueños de estas mineras) y un aumento en los precios de los alimentos (perjudicando principalmente a los pobres extremos). La brecha entre aquellos que tienen mucho, y los que menos tienen, difícilmente se estrechará después de este año.
Los desequilibrios en los mercados producidos por los gobiernos también tienen su parte. Podemos agradecer a la política de subsidios norteamericana para la producción de etanol (elaborado a base de cereales) como otro de los factores que han elevado el precio de los alimentos.
Ante esta grave situación, esperaríamos que nuestro sabio presidente - con, doctorado y PhD en “crisis económicas”- supiera afrontar esta crisis con programas de ayuda eficientes - que limiten las filtraciones y brinden la mayor ayuda posible a los más pobres. Sin embargo, una de las primeras acciones fue la reducción de aranceles (que poco consiguió) y, más recientemente, la distribución directa de alimentos en los barrios marginales.
Definitivamente, una gran decisión, porque claro, con entrega directa de alimentos no existe posibilidades de filtración, y todos sabemos que los pobres extremos del Perú están todos aglutinados en los pueblos jóvenes de Lima. Las motivaciones de nuestro tímido presidente, difícilmente estarían relacionadas con su popularidad en caída.
No importa que sea reconocida la superior eficacia de las transferencias directas de dinero con restricciones (que limitan el nivel de corrupción y permiten que quien mejor sabe lo que necesita su familia adquiera los bienes). Menos aún importa que quienes más sufren, que los lugares con mayor desnutrición infantil y pobreza extrema, se encuentren en departamentos como Huancavelica o Ayacucho.
Y ahora…¿Quién podrá defendernos?
Departe del estado, son urgentes las reformas al sistema de ayuda social. Un programa similar a Juntos puede hacer mucho por los pobres extremos - tomemos en consideración que la brecha de ingresos mensuales que separa a un pobre de un pobre extremo esta alrededor de los 135 soles. Los problemas que enfrenta el sistema de asistencia social estatal son muchos (desde filtración hasta casi risible descoordinación) y todos deben ser resueltos por medio de una reforma integral que tenga como principal beneficiado a los pobres extremos, y no a la mayor aprobación del presidente.
Para poder “surfear” y no ahogarnos en la crisis, necesitamos de un estado que sepa manejarse bien sobre la tabla. Se necesita de un estado más eficiente, moderno, que invierta en hacer estudios de impacto y realice una evaluación detallada del proyecto (antes de llevarlo a cabo, durante la ejecución, y una vez terminado). De otra forma, nos volveremos a ahogar (no tengo que especificar que tsunami de precios nos ahogó en el pasado ni con que presidente) y, aunque logremos salir a la superficie eventualmente, se pagará caro. No con lucas, sino con las vidas de los más pobres.


