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¿Y si se nos duerme el dragón?

Publicado por Juan Pablo Ocampo | Etiquetas: , , , , , , , | Posted On jueves, 26 de junio de 2008 at 13:40

No se alarme (todavía) estimado lector, no nos referimos al hipotético caso en el que se vea imposibilitado de satisfacer sexualmente a su compañera amorosa (o compañero, dependiendo de gustos) por no obtener la respuesta esperada de su "amigo de abajo". Tampoco meditaremos sobre la milagrosa pastillita azul o los múltiples problemas de depresión que conllevan dicha disfunción.

A lo que sí nos referimos es a la posibilidad de que se duerma un poco el Gran Dragón de la economía China, lo que conllevaría a otros tipos de depresión adicionales a la emocional en el mundo y el Perú. Lo anterior puede sonar para muchos como un comentario alejado de la realidad ¿Lo es realmente?¿Es China y su crecimiento una perpetua realidad que evitará al Perú sufrir los males de la crisis internacional?¿Es la economía China realmente independiente de lo que pasa en EEUU?

¿Cuento Chino?
Muchos son los analistas peruanos que han sostenido y sostienen que la crisis de EEUU, y la recesión en la que probablemente ya se encuentran sumergidos, no afectará fuertemente al Perú. El principal argumento dado es que la demanda de China e India se mantendrán altas, lo cual mantendrá elevados el precio de los metales (implicando la estabilidad macroeconómica del país). El problema es que China está mostrando cada vez signos más alarmantes sobre su economía.

Uno de estos signos, explicado recientemente en un artículo de The Economist es la posibilidad de que estalle en China una burbuja de propiedad. Los precios de las casa han subido estrepitosamente en los últimos años y desde este año han venido cayendo con la misma o mayor velocidad en muchos distritos. De estallar esta burbuja (lo cual resulta extremadamente probable) se verán afectadas entidades financieras y los mismos consumidores chinos (que han buscado almacenar su riqueza comprando propiedades).

Ningún hombre (o dragón) es una isla
Mucho se habla también de la teoría del desacoplamiento. Básicamente, de acuerdo con esta teoría, China no se vería tan afectada por la crisis de EEUU. Esto no ha sido plenamente comprobado aún pues, en la medida en que la recesión en EEUU se haga más profunda y dure más tiempo (lo cual parece cada vez una realidad más cercana), sí se verían afectadas las exportaciones chinas y, con esto, su demanda.

Existe, pues, la posibilidad de que se desacelere la Gran China. Sabemos que de pasar esto el precio de los metales que exporta nuestro país sufriría aún mayores caídas de las ya experimentadas. Además, conforme se agravan las crisis alrededor del mundo, los inversionistas entran en pánico, retirando su dinero de los países más riesgosos (entre los cuales Perú no deja de estar). Todo esto traerá un efecto en cadena que mermará la estabilidad económica y social de país.

No podemos mantener los ojos cerrados ante esta posibilidad. Precauciones deben ser tomadas. Tampoco vendría mal que el gobierno cuide mejor en donde gasta nuestro dinero. Mientras más panes tiremos al suelo, menos habrá para comer después.




¿Puede “surfear” el Perú la ola del “Tsunami silencioso”?

Publicado por Juan Pablo Ocampo | Etiquetas: , , , , , , , | Posted On lunes, 5 de mayo de 2008 at 15:13

"La muerte en todas sus formas es aborrecible para el hombre, pero la peor de todas es la muerte por hambre."- Homero

“Donde hay hambre, las tripas cantan.”- Anónimo

Día a día va ganando nuestro país mayor renombre en el mundo del surf. Contamos con destacados surfistas a nivel internacional, además de más escuelas y torneos de este deporte en nuestra costa. ¿Tendrá el Gobierno Peruano la misma habilidad para poder surfear una “ola” que ya está ahogando a más de 40 países alrededor de todo el globo? ¿O nos veremos arrastrados al caos, la inestabilidad política y el aumento de la pobreza extrema?

No, no nos referimos a la oleada de tristeza masculina por el encarcelamiento de la atractiva Angie Jibaja, o la oleada de “amigables palabras” proferidas en el hemiciclo del Congreso. Estamos hablando de una ola de gigantescas proporciones, que ataca directamente a los más pobres de este país: el terrible aumento mundial en el precio de los alimentos, conocido, desde hace unas cuantas semanas, como el “Tsunami Silencioso”.

Durante los últimos meses los precios mundiales de productos tan consumidos en el Perú como el arroz, el trigo y el aceite (entre muchos otros), se han elevado a velocidades y niveles sin precedentes. Como se observa en las tablas, el precio de los cereales y de los aceites se ha casi duplicado en tan solo un año.

Esta situación esta generando inestabilidad social y política alrededor de todo el mundo (desde Haití hasta Tailandia), siendo las protestas y reclamos de las familias de escasos recursos el factor común. El Perú no es la excepción. Esto quedó demostrado por las protestas en Puno (no más de dos semanas atrás) y en el Centro de Lima (el miércoles pasado). Esta última transcurrió acompañada de frases como: "Escucha policía, tu olla está vacía igual que la mía, por culpa de García," y del sonido de ollas cuyos músicos eran las dirigentes de los comedores populares.

Conforme continúe la crisis, mayor será el caos. Debemos tomar en cuenta que el Perú es un país vulnerable: alrededor del 44% sufre de pobreza, y 16% padece de pobreza extrema. Es este grupo el más afectado y el que menos voz tiene en el Estado. Grupo que seguramente veremos aumentar en porcentaje este año, retrocediendo así los pocos y pequeños (muy pequeños) pasos que hemos avanzado en este tema.


Yo no fui, fue teté

Explicaciones para esta crisis hay muchas, algunas incluso opuestas dependiendo de la postura ideológica. En un inicio se hablaba más de reducciones en la oferta por fenómenos climáticos adversos en países exportadores de alimentos (Ban Ki Moon relaciono esto al calentamiento global). Más adelante eran los especuladores quienes tenían la culpa. Si bien estos fenómenos juegan su parte en el tsunami, los principales causantes de la tendencia serían otros.

El crecimiento en China e India sería uno de estos. El aumento en los ingresos de sus pobladores los lleva a elevar su consumo. La demanda por arroz, trigo, aceite, etc, se ha elevado más rápido de lo que la oferta ha podido responder, influenciando, pues, en los precios. Resulta entonces paradójico como el crecimiento de estos países es alabado por tantos (desde reconocidos analistas hasta un ex presidente) no sólo como el gran milagro que ha aumentado las exportaciones mineras (y con ello el crecimiento económico) sino como la razón por la cual el Perú seguirá desarrollándose.

Así pues, bajo el sistema primario exportador peruano, un mismo fenómeno genera un aumento en las exportaciones mineras (beneficiando principalmente a los dueños de estas mineras) y un aumento en los precios de los alimentos (perjudicando principalmente a los pobres extremos). La brecha entre aquellos que tienen mucho, y los que menos tienen, difícilmente se estrechará después de este año.

Los desequilibrios en los mercados producidos por los gobiernos también tienen su parte. Podemos agradecer a la política de subsidios norteamericana para la producción de etanol (elaborado a base de cereales) como otro de los factores que han elevado el precio de los alimentos.

¿Un superhéroe llamado Alan?

Ante esta grave situación, esperaríamos que nuestro sabio presidente - con, doctorado y PhD en “crisis económicas”- supiera afrontar esta crisis con programas de ayuda eficientes - que limiten las filtraciones y brinden la mayor ayuda posible a los más pobres. Sin embargo, una de las primeras acciones fue la reducción de aranceles (que poco consiguió) y, más recientemente, la distribución directa de alimentos en los barrios marginales.

Definitivamente, una gran decisión, porque claro, con entrega directa de alimentos no existe posibilidades de filtración, y todos sabemos que los pobres extremos del Perú están todos aglutinados en los pueblos jóvenes de Lima. Las motivaciones de nuestro tímido presidente, difícilmente estarían relacionadas con su popularidad en caída.

No importa que sea reconocida la superior eficacia de las transferencias directas de dinero con restricciones (que limitan el nivel de corrupción y permiten que quien mejor sabe lo que necesita su familia adquiera los bienes). Menos aún importa que quienes más sufren, que los lugares con mayor desnutrición infantil y pobreza extrema, se encuentren en departamentos como Huancavelica o Ayacucho.


Y ahora…¿Quién podrá defendernos?

Departe del estado, son urgentes las reformas al sistema de ayuda social. Un programa similar a Juntos puede hacer mucho por los pobres extremos - tomemos en consideración que la brecha de ingresos mensuales que separa a un pobre de un pobre extremo esta alrededor de los 135 soles. Los problemas que enfrenta el sistema de asistencia social estatal son muchos (desde filtración hasta casi risible descoordinación) y todos deben ser resueltos por medio de una reforma integral que tenga como principal beneficiado a los pobres extremos, y no a la mayor aprobación del presidente.

Para poder “surfear” y no ahogarnos en la crisis, necesitamos de un estado que sepa manejarse bien sobre la tabla. Se necesita de un estado más eficiente, moderno, que invierta en hacer estudios de impacto y realice una evaluación detallada del proyecto (antes de llevarlo a cabo, durante la ejecución, y una vez terminado). De otra forma, nos volveremos a ahogar (no tengo que especificar que tsunami de precios nos ahogó en el pasado ni con que presidente) y, aunque logremos salir a la superficie eventualmente, se pagará caro. No con lucas, sino con las vidas de los más pobres.